viernes, 29 de abril de 2011

Biomateriales, una contribución al futuro de la medicina

Dentro de la revolución de los nuevos materiales se abre un horizonte inmenso para la innovación en el área de la medicina. Desde prótesis hasta pequeños dispositivos que liberan medicamentos en el organismo, las posibilidades parecen infinitas.

    Los nuevos desarrollos tecnológicos que mejoran nuestra salud y calidad de vida están basados en la investigación y creación de nuevos materiales. Estos biomateriales deben ser compatibles con el organismo humano -que no generen rechazo- y tener resistencia mecánica.
"El desarrollo de nuevos materiales resulta imperativo ya que no existe un material sintético simple que cumpla con estas propiedades. Y en efecto, la cantidad de nuevos materiales propuestos en este campo no deja de sorprender", explicó el Dr. Roberto Arce, docente e investigador de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) durante su exposición en el café científico “Nuevos Materiales: su influencia en la vida cotidiana”.
    Los biomateriales forman parte de lo que podemos llamar revolución de los nuevos materiales, que tuvo sus orígenes a mediados del siglo XX. Se trata de materiales que son desarrollados en función de necesidades específicas, es decir, diseñados a medida de los requerimientos. Además, en muchos casos, intentan copiar los materiales biológicos y los procesos que éstos llevan a cabo por lo que se los califica como biomiméticos.


Aplicaciones en salud
    Si bien se trata de un área novedosa donde muchos de los estudios aún no han llegado a aplicarse industrialmente, el panorama de los avances parece casi de ciencia ficción. Arce presentó algunas de las investigaciones y desarrollos de punta en polímeros -un tipo de material sintético que es derivado del petróleo- y sus aplicaciones en la medicina.
    Este es el caso, por ejemplo, de polímeros que sirven como andamiaje para el crecimiento de células de la piel y luego pueden ser absorbidos por el organismo. Otros polímeros, que son conductores de la electricidad, permiten el crecimiento de células nerviosas, algo que parecía impensable.
    También con uso medicinal se desarrollan gomas antimicrobianas para elaborar guantes y otros elementos de higiene. Se trata de un material cuya superficie está recubierta de una capa de átomos de cloro que permite eliminar a los microorganismos potencialmente perjudiciales.
    Dentro de este escenario de innovaciones se encuentra el trabajo de un grupo de docentes-investigadores de las carreras de Ingeniería y Licenciatura en Materiales de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, que desarrolla labores científicas en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec). Allí estudian las propiedades del Silicio Poroso Nanoestructurado: un derivado del silicio, el cual es muy abundante en la naturaleza, y que se utiliza mayormente en microelectrónica. Este material también ofrece muchas posibilidades de uso en la medicina porque es biocompatible. Uno de ellas es el "delivery" de medicamentos, una alternativa revolucionaria por la cual se le implanta al paciente un minúsculo dispositivo que contiene drogas terapéuticas embebidas en silicio poroso. "A medida que el silicio es absorbido por el organismo, se produce la liberación de la droga, lográndose de este modo un retardo en el suministro del medicamento que redunda en una prolongación del efecto terapéutico", explicó Arce.


Valoracion personal:
     En la actulidad existen una gran cantidad de enfermedades y anomalias que no tienen cura o que es muy costosa. Para la mejora del estado y de la salud en general de los ciudadanos se está avanzando cada día más en investigación e innovación en medicina, materiales e inventos. 
Esta nueva aportación al mundo médico y sanitario se podría calificar como una revolución, ya que poco a poco llegaremos a la medicina del futuro en la que todo o casi todo, tenga cura. Aunque todavia no se ha llevado a la industria, el haberlo patentado es un gran paso, pero aún así, hay que animar a los científicos del mañana a que sigan investigando para que el tener una enfermedad no sea un problema.
También la aportación económica de las empresas privadas y gobiernos es muy importante para que esto pueda llevarse a cabo.

Fuente: http://www.elsantafesino.com/vida/2007/08/08/6234

viernes, 1 de abril de 2011

Informe sobre el desastre nuclear en Japón


 ¿Cuándo ocurrió?
         El accidente nuclear de Fukushima (Japón) se produjo en la jornada del 11 de marzo de 2011.
                   
Causa
         Fue ocasionado por el terremoto de magnitud 9.0 en la escala de Richter y el posterior tsunami que afectó al noroeste de Japón.

¿Por qué ocurrió?
         El accidente nuclear de Fukushima comprende una serie de incidentes, tales como explosiones en los edificios que albergan los reactores nucleares, fallos en los sistemas de refrigeración o liberación de radiación al exterior, que se están registrando en las instalaciones de la central nuclear de Fukushima, a consecuencia de estos incidentes anteriormente mencionados.

Descripción del problema
El 11 de marzo de 2011, a las 14:46 se produce un terremoto de 9.0, en la costa nordeste de Japón. Los primeros fallos técnicos se registraron con la parada de los sistemas de refrigeración de dos de los reactores y de cuatro generadores de emergencia. A consecuencia de estos incidentes, algunos expertos comenzaron a alertar acerca de la posibilidad de una fusión de núcleo. Sin embargo, la situación hubo de complicarse en los siguientes días con explosiones e incendios en los complejos que albergan los reactores 1, 2, 3 y 4. El reactor 3 emplea un combustible denominado "MOX" formado por una mezcla de uranio más plutonio que lo hace especialmente peligroso.

         Dada la magnitud del incidente, pronto las autoridades decretaron el «estado de emergencia nuclear» y procedieron a la adopción de medidas urgentes encaminadas a paliar los efectos del accidente, como fueron la evacuación de la población residente en las zonas adyacentes (con un aumento progresivo del perímetro de seguridad) o la movilización de las fuerzas armadas para intentar controlar la situación. Además, con el transcurso de los días se fueron tomando nuevas decisiones, como inyectar agua marina y ácido bórico en alguno de los reactores, suministrar yoduro de potasio a la población o alejar los vuelos de la aviación civil del entorno de la central afectada. Las medidas adoptadas, tanto las dirigidas a controlar el accidente nuclear como las enfocadas a garantizar la estabilidad del sistema financiero nipón, fueron respaldadas por organismos tales como la Organización Mundial de la Salud o el Fondo Monetario Internacional. 
Situación actual y perspectiva
         La situación, en efecto, sigue siendo grave e incontrolada en Japón. El parte de las autoridades niponas precisa que el hallazgo de yodo radiactivo en el mar cerca de la planta de Fukushima, que supera en 3.355 veces los niveles permitidos (la máxima medición hasta ahora) es inaguantable y ha multiplicado la presión sobre los esfuerzos de los trabajadores que luchan por extraer el agua altamente radiactiva que inunda parte de las unidades 1, 2 y 3. El Gobierno ha ordenado nuevas medidas de seguridad.

         El Gobierno japonés confirmó este jueves los rumores que sonaban con fuerza desde principios de esta semana: el cierre de la central nuclear de Fukushima es inevitable. Sin embargo, hasta que este hecho se produzca, un equipo de 300 empleados, entre bomberos y personal, trabajan en la planta nuclear a un ritmo frenético sabiendo que los altos niveles de radiación a los que están expuestos puede tener consecuencias fatales. Los 'samuráis nucleares', como ya les han bautizado, sólo "esperan morir".
A once mil doscientos treinta y dos ascendió este miércoles la cifra de muertos por el terremoto y posterior tsunami que azotó el norte de Japón el pasado 11 de marzo, mientras que la cifra de desaparecidos se ubicó en dieciséis mil trescientos sesenta y uno, informó la Policía.
         El organismo también detalló que en los mil 900 centros de evacuación se están albergando en estos momentos alrededor de 200 mil personas que perdieron sus hogares tras el desastre natural que destruyó cerca de 18 mil casas y otras 130 mil edificaciones.
Las autoridades dieron una categoría de 4 en una escala de 7 en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares evacuando a más 45000 personas, calificando este incidente como el más grave desde el Accidente de Chernóbil.


Medidas adoptadas
         El secretario jefe del gabinete, quien dio el anuncio, Yukio Edano, también indicó que se están estudiando varias alternativas para frenar la propagación de la radiación.
Entre las opciones se analiza la posibilidad de cubrir la planta nuclear con una tela especial para contener las sustancias nucleares que emanan de los reactores, así como también emplear una gran cisterna para extraer el agua contaminada.

Por el momento, el Gobierno ya ordenó cambiar las normas de seguridad en las 15 centrales nucleares del país -que suman 44 reactores y generan 30 % de la energía eléctrica, para evitar que se presenten problemas en los sistemas eléctricos que mantienen sus vitales sistemas de refrigeración en funcionamiento.
Entre las medidas destacan la instalación de generadores móviles en vehículos, que puedan reforzar los generadores de emergencia, y la organización de simulacros de accidentes.


Posibles consecuencias
  • Radiación
         Tras el fallo de los sistemas de refrigeración de los reactores de la central nuclear, se realizaron emisiones controladas de gases radiactivos al exterior para reducir la presión en el recinto de contención. Se emitió al exterior una cantidad no determinada de partículas radiactivas.
Pocos días después del accidente se detectó yodo radiactivo en el agua corriente de Tokyo así como altos niveles de radiactividad en leche producida en la proximidad de la central y en producidas en la vecina.
El gobierno japonés reconoce que la central nuclear no podrá volver a ser operativa y que se desmantelará una vez que se haya controlado el accidente.
o   Daños en las personas
         El terremoto y posterior tsunami se han cobrado más de 27.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos y más de 170.000 personas han perdido sus casa. Debido a la radioactividad de la zona de Fukushima más de 1.000 cadáveres yacen sin poder ser enterrados.
El día 17 de marzo la cifra total de personas afectadas directamente por el incidente en la central era de 23 personas heridas y más de 20 afectadas por contaminación radiactiva. Además hay dos personas desaparecidas, si bien estas cifras están sujetas a cambios.